viernes, 14 de agosto de 2009

Sistema Inmunitario

El sistema inmunitario, que está compuesto por células, proteínas, tejidos y órganos especiales, nos protege contra los gérmenes y microorganismos que nos acechan en nuestra vida cotidiana. En la mayoría de los casos, el sistema inmunitario realiza un gran trabajo manteniéndonos sanos y previniendo posibles infecciones. Pero a veces los problemas del sistema inmunitario pueden provocar enfermedades e infecciones.
¿Qué es el sistema inmunitario y qué funciones desempeña?
El sistema inmunitario es el sistema de defensas del cuerpo contra los organismos infecciosos y otros agentes invasores. A través de una serie de pasos denominada respuesta inmunitaria, el sistema inmunitario ataca a los organismos y sustancias que invaden nuestro cuerpo y que podrían provocarnos enfermedades. El sistema inmunitario está compuesto por una red de células, tejidos y órganos que colaboran entre sí para proteger nuestros cuerpos.
Las células que forman parte de este sistema de defensa son los glóbulos blancos, o leucocitos. Los hay de dos tipos básicos diferentes (que veremos más adelante), que trabajan conjuntamente y se complementan para localizar y destruir los organismos o sustancias que provocan las enfermedades.
Los leucocitos se fabrican o almacenan en muchas partes diferentes del cuerpo, incluyendo el timo, el bazo y la médula ósea. Por este motivo, estos órganos se denominan órganos linfoides. También hay cúmulos de tejido linfoide en todo el cuerpo, prioritariamente en forma de ganglios linfáticos, que también albergan leucocitos en su interior.
Los leucocitos circulan por todo el cuerpo entre órganos y nódulos a través de los vasos linfáticos. (Puede pensar en los vasos linfáticos como una especie de autopista entre áreas de descanso, que serían los órganos linfoides y los ganglios linfáticos). Los leucocitos también pueden circular a través de los vasos sanguíneos. De este modo, el sistema inmunitario funciona de forma coordinada para detectar cualquier sustancia que pudiera provocar problemas.
Hay dos tipos básicos de leucocitos:
Los fagocitos son células que destruyen a los organismos invasores fagocitándolos, es decir, devorándolos literalmente.
Los linfocitos vienen a ser como la memoria del cuerpo en lo que a infecciones se refiere, ya que le permiten recodar y reconocer a invasores previos.
Hay diversos tipos de células que se consideran fagocitos. El tipo más frecuente son los neutrófilos. Éstos luchan prioritariamente contra las bacterias. De modo que, cuando a un médico le preocupa que un paciente pueda tener una infección bacteriana, puede solicitar un análisis de sangre para averiguar si el paciente tiene o no una cantidad de neutrófilos por encima de lo normal desencadenada por la supuesta infección. Otros tipos de fagocitos desempeñan otras funciones para asegurar que el cuerpo reacciona adecuadamente a tipos específicos de invasores.
Hay dos tipos de linfocitos: los linfocitos B y los linfocitos T. Los linfocitos se fabrican en la médula ósea y, bien permanecen allí y maduran a linfocitos B, o bien se desplazan hasta el timo, donde maduran a linfocitos T. Los linfocitos B y los linfocitos T desempeñan funciones diferentes: los linfocitos B vienen a ser el sistema de inteligencia militar del cuerpo, encargadas de buscar a los invasores y enviarles soldados para que los ataquen. Los linfocitos T son los soldados, encargadas de destruir a los invasores que ha identificado el sistema de inteligencia. He aquí como funciona el proceso.
Las sustancias que invaden el organismo se denominan antígenos. Cuando se detecta un antígeno en el organismo, varios tipos distintos de células colaboran para identificarlo y reaccionar en consonancia. Estas células desencadenan la producción de anticuerpos en los linfocitos B. Los anticuerpos son proteínas especializadas que se adhieren a antígenos específicos. Los anticuerpos y los antígenos encajan perfectamente entre sí como si se tratara de una llave y una cerradura.
Una vez los linfocitos B fabrican los anticuerpos, esos anticuerpos siguen existiendo en el organismo de la persona. Eso significa que, si el mismo antígeno volviera a entrar en el organismo de esa persona, los anticuerpos ya estarían allí para cumplir con su función. Por eso, cuando una persona enferma de determinada enfermedad, como la varicela, lo más habitual es que no vuelva a contraer la misma enfermedad. Y por eso también utilizamos las vacunas, a modo de prevención, así las personas vacunadas no contraen determinadas enfermedades. Lo que hace una vacuna es introducir en el organismo el antígeno de un modo que no enferma a la persona vacunada pero que desencadena en su organismo la respuesta de fabricación de anticuerpos que la protegerán de ataques futuros del germen o sustancia causante de la enfermedad.
Aunque los anticuerpos pueden reconocer un antígeno y adherirse a él, no pueden destruirlo sin ayuda. Y ahí es donde intervienen los linfocitos T. Estos forman parte del sistema que destruye los antígenos que han sido identificados ya sea por los anticuerpos o por aquellas células que han sido infectadas o han cambiado por algún motivo. De hecho, algunos de los linfocitos T se denominan células asesinas, o células k (por el inglés; killer = asesino). Los linfocitos T también contribuyen a indicar a otras células (como los fagocitos) que desempeñen su función.
Los anticuerpos también tienen la facultad de neutralizar toxinas (sustancias venenosas o nocivas) fabricadas por diversos organismos. Y, por último, los anticuerpos pueden activar un grupo de proteínas denominadas complemento que también forman parte del sistema inmunitario. El sistema del complemento participa en la destrucción de bacterias, virus y células infectadas.
Todas estas células altamente especializadas y órganos del sistema inmunitario ofrecen al organismo protección contra las enfermedades. Esta protección se denomina inmunidad. Los seres humanos tienen tres tipos de inmunidad -innata, adaptativa y pasiva.
Inmunidad innata
Todo el mundo viene al mundo con una inmunidad innata (o natural), una suerte de protección general que compartimos todos los seres humanos. Muchos de los gérmenes que afectan a otras especies no resultan nocivos para el ser humano. Por ejemplo, los virus que provocan leucemia en los gatos o el moquillo en los perros no nos afectan a los seres humanos. La inmunidad innata funciona en ambos sentidos, ya que algunos virus que nos enferman a los humanos –como el VIH (virus de la inmunodeficiencia humana) que puede provocar el SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida)- no enferma ni a los gatos ni a los perros.
La inmunidad innata también incluye las barreras externas del cuerpo, como la piel y las mucosas (que cubren el interior de la nariz, la garganta y el tubo digestivo) y que son nuestra primera línea de defensa contra las enfermedades. Si se quiebra esta primera línea de defensa (como cuando nos cortamos), la piel se intenta cerrar lo más deprisa posible mientras que las células inmunitarias especiales de la piel atacan a los gérmenes invasores.
Inmunidad activa
Tenemos un segundo tipo de protección denominado inmunidad activa. Este tipo de inmunidad se desarrolla a lo largo de la vida de una persona. En la inmunidad activa participan los linfocitos (como en el proceso descrito previamente), y este tipo de inmunidad se desarrolla conforme los niños y adultos se exponen a enfermedades o se inmunizan contra determinadas enfermedades al recibir distintas vacunas.
Inmunidad pasiva
La inmunidad pasiva es un tipo de protección de origen externo y que tiene una duración breve. Por ejemplo, los anticuerpos que contiene la leche materna proporcionan al lactante una inmunidad temporal contra aquellas enfermedades a que se ha expuesto la madre. Esto puede ayudar a proteger a los lactantes contra esas infecciones durante los primeros años de vida.
El sistema inmunitario de cada persona es distinto. Algunas personas parece que nunca contraen infecciones, mientras que otras parecen enfermar constantemente. Conforme una persona se va haciendo mayor, se suele hacer inmune a más gérmenes, a medida que su sistema inmunitario entra en contacto con más y más tipos diferentes de gérmenes. Por eso los adultos y los adolescentes se acatarran menos que los niños –sus cuerpos han aprendido a reconocer y atacar inmediatamente a muchos de los virus que provocan los catarros.

ACTIVIDADES

1) Marque con una cruz aquellos mecanismos de defensa que consideres específicos:

a) Piel

b) Lisosoma

c) Anticuerpos

d) Vacunas

e) Complemento

f) Jugos Gástricos

g) Sueros

2) ¿Cual de estas características son típicas de la respuesta inmune primaria, y cuales de la secundaria?:

a) Se inicia a partir de los linfocitos de memoria

b) Es más lenta y requiere un proceso de adaptación

c) Produce rápidamente gran cantidad de anticuerpos

d) Es la que se pretende alcanzar con la vacunación

3) ¿Cual de estos acontecimientos puede provocar inmunidad?:

a) Haber pasado el sarampión

b) Estar vacunado contra la rabia

c) Recibir una dosis de suero con inmunoglobulina G

d) El suministro materno de anticuerpos a través de la placenta

e) La inyección sistemática de penicilina

4) Subraye las dos características que no son típicas de las reacción inmune específica:

a) Memoria

b) Tolerancia de lo propio

c) Fiebre

d) Las bacterias se ocultan en lugares inaccesibles a los antibióticos

e) Clonalidad

f) Autorregulación

g) Hinchazón

5) ¿Cuál de estas frases es verdadera y cual falsa?:

a) Un aló antígeno procede de otro individuo de la misma especie.

b) El paso final de la acción del complemento es formar un complejo perforante

c) Mediante la opsonización los patógenos no son reconocidos por los macrófagos

d) Las citocinas son moléculas liberadas por los glóbulos rojos, que sirven de medio de comunicación entre las células del sistema inmune

e) La inmunidad humoral es mas lenta que la celular

6) Coloque al lado de cada una de estas enfermedades la letra A de auto inmunidad; H de hipersensibilidad o I de inmunodeficiencia, según el grupo al que crea que pertenecen:

a) SIDA

b) Esclerosis múltiple

c) Alergia

d) "Niños burbuja"

e) Diabetes juvenil

f) Choque anafiláctico

7) Coloque al lado de cada frase la letra B, de linfocitos B; o T, de linfocitos T, según el tipo de linfocitos al que cree que corresponden:

a) Maduran en el timo

b) Pueden ser citotóxicos

c) Se transforman en células plasmáticas

d) Una modalidad son las "células asesinas"

e) Maduran en la médula ósea

8) Marque con una cruz las estructuras que son órganos linfoides primarios:

a) Médula ósea

b) Bazo

c) Ganglios linfáticos

d) Timo

e) Placenta

f) Tiroides

9) ¿Cuál de estas frases es verdadera y cual falsa?:

a) Los anticuerpos no se forman como consecuencia de la llegada del antígeno, sino que están formado con anterioridad

b) Los anticuerpos no tienen glúcidos en su composición

c) Los anticuerpos se unen por el pié de su estructura a las membranas de las células

d) Cuando los antígenos entran en el organismo seleccionan el clon de linfocitos que lo reconocen por medio de los receptores TCR de su membrana

e) Las cadenas L de los anticuerpos son las más variables y determinan los diferentes tipos de inmunoglobulinas

10) Marca con una cruz todas las afirmaciones que se pueden aplicar al S.I.D.A.:

a) Es producido por un retrovirus

b) Ataca a los linfocitos T4

c) Es un tipo de hipersensibilidad

d) Los anticuerpos antivirales de los enfermos frenan la infección

e) Los enfermos de SIDA fallecen como consecuencia de enfermedades que aprovechan el bajo nivel de defensas de estas personas